Pasted Graphic
¡Triste es vivir en la patria de otros pero más triste es vivir
en la propia desfigurada de su propia imagen!
(Maria Teresa Villaverde Trujillo)


Hoy, septiembre 23, en este angustioso-inolvidable 2003, justo a esta hora-y-en-estos momentos en que escribo a modo de recuerdo estas simples palabras, se cumple el 39 aniversario de nuestra salida de La Habana, mi queridísima ciudad natal.
Me embarga hoy, -como siempre me embarga a cada aniversario- la emoción de sentir cómo aquel fue el día más triste de mi vida y, a su vez, el día que brotaba, como un geranio brota a su momento, la esperanza de un incierto futuro.

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Cada año asoma un pensamiento. Y ese pensamiento carente de alas vuela y abraza mi ciudad a la altura de su bahía, extendiendo una de sus imaginarias plumas hacia el barrio de mi niñez y otra, esta vez colorida pluma, hacia el recuerdo de mi feliz y prometedora adolescencia.

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Pero este año no solo recuerdo mi obligado y necesario destierro sino que deseo compartir con cada uno de ustedes, los que considero mis amigos del alma, el valioso trabajo que a continuación copio:

LA NOSTALGIA
(Manuel Vázquez Portal)
Para el cubano, que se llevo su casa y su camino en la maleta del exilio, la nostalgia le nace del pasado. Para el cubano, que le han borrado su casa y su camino cuando aun la habita y lo cruza, la nostalgia le nace del presente.
Para el cubano del exilio la nostalgia es volver.
Para el cubano de la Isla la nostalgia es marcharse.

Pero irse o volver es una trampa. La patria intima permanece. No puede volverse a ella porque ya no estaría tal cual la evocamos. No puede abandonarse porque viajaría con nosotros a cualquier parte. La patria no se hace de viajes o de claustros. No escapa de ella quien se aleja, ni permanece en ella quien se queda.

La patria anda con nosotros.
Es personal, irrepetible, propia.

Padece nostalgia el que se va obligado por alguien que quiere imponerle una patria que no es la de él. Y padece nostalgia el que se queda desandando una patria prestada, dibujada por otros caprichos y le imponen a riesgo de perder la suya propia. Victimas son los dos. Los que de lejos añoran la patria que fue, los que desde dentro añoran la patria que seria. Victimas son los dos porque ninguno tiene patria grande.

Solo la patria que permite el don natural de la patria intima
merece el privilegio de llamarse patria.

Y eso no es Cuba, o no es la Cuba mía.

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Rocky Hill, CT., Septiembre 23, 2003 a las 8:53 AM